Carlos, diagnosticado de trastorno bipolar a los 19 años, tiene actualmente 33. Durante los 14 años que ha convivido con la enfermedad ha estado ingresado 14 veces en unidades hospitalarias de psiquiatría. La enfermedad ha hecho que su vida universitaria, laboral y familiar se viera muy alterada.
Apoya nuestra labor de Psicoeducación
Seguro que compras por internet, ¿verdad? Hoteles, vuelos, ¡de todo!
¿Sabes que con FUNDABIPOLAR- HELPFREELY puedes apoyar gratis a Fundabipolar en su esfuerzo de Psicoeducación a los pacientes diagnosticados con trastorno bipolar o con trastorno depresivo?
Regístrate en: FUNDABIPOLAR- HELPFREELY y automáticamente +5000 tiendas nos donarán una pequeña parte de lo que gastes, sin que te cueste absolutamente nada más. ¡Así de fácil!
Una parte de estas contribuciones se destinarán para la adquisición de medicamentos para ser donados a través de instituciones especializadas en dicha actividad y otra para sufragar el costo de la presencia de la Fundación en internet, redes sociales y becas en cursos virtuales . Si deseas más información, puedes solicitarla a través de CONTÁCTANOS
Gracias por tu apoyo!
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Mostrando entradas con la etiqueta Experiencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Experiencia. Mostrar todas las entradas
domingo, 26 de junio de 2016
-
1:12:00
-
Unknown
-
bipolar
,
Experiencia
,
Psic. Olga Pellicer
,
Vivencias
Carlos, diagnosticado de trastorno bipolar a los 19 años, tiene actualmente 33. Durante los 14 años que ha convivido con la enfermedad ha estado ingresado 14 veces en unidades hospitalarias de psiquiatría. La enfermedad ha hecho que su vida universitaria, laboral y familiar se viera muy alterada.
Llamé al timbre de la puerta de
cristal de la unidad de psiquiatría, la enfermera me abrió desde el control, le
pregunté por mi amigo Carlos, en la 16, me indicó.
-¿Es usted familiar o amiga?
-Amiga -respondí.
Desde fuera ya se advertía que
cruzar aquella puerta era como traspasar el umbral, los límites de un mundo
aparentemente ordenado y racional, para adentrarse en un espacio en el que cada
uno de sus provisionales, cambiantes y a menudo reincidentes habitantes, poseen
su propia cosmovisión regida por las leyes particulares que emanan de la
soberanía de sus sentidos, con frecuencia distorsionados por la enfermedad
mental.
Suscribirse a:
Entradas
(
Atom
)

