Enfermo de nada
Estar físicamente enfermo suele generar diversos sentimientos. Por ejemplo: estar con gripe puede asociarse a sentimientos de frustración cuando obstaculiza la realización de planes personales, o por el contrario, puede asociarse a sentimientos de alivio, cuando le facilita al individuo una vía lícita para escaparse unos días de una situación agobiante en el trabajo o en los estudios.
Cuando una persona recibe el diagnóstico de enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión arterial, las enfermedades cardíacas, el cáncer o cualquier enfermedad severa, los sentimientos pueden llegar a ser muy intensos, en principio aparece la dificultad para aceptar el diagnóstico, luego puede aparecer tristeza, depresión, rabia, sentimientos de impotencia y desesperación, estos diagnósticos son muy difíciles de aceptar y los pacientes requieren apoyo médico y familiar para ir canalizando todas las fases del tratamiento que amerita.
Así como las enfermedades físicas pueden generar sufrimiento emocional, también sucede que los sufrimientos emocionales pueden generar síntomas físicos sin que la persona tenga ningún daño en su cuerpo. Cuando una persona tiene dolores o molestias que no pueden ser diagnosticadas ni demostradas, quizás se trate de una enfermedad mental conocida como trastorno hipocondríaco.

