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jueves, 1 de abril de 2010

La psicocirugía elimina circuitos del cerebro responsables de trastornos.Cuando todos los tratamientos médicos fallan, existe una opción de avanzada para tratar las obsesiones psicológicas: una cirugía cerebral.

Es un trabajo delicado que sólo se realiza cuando se ha determinado, con exactitud, el circuito cerebral responsable de algún tratamiento psicológico irregular, como obsesiones y ciertos tipos de agresividad.

En Venezuela, la psicocirugía con esterotaxia, que es el método que garantiza mayor precisión, se realiza solo en el Hospital Militar Vicente Salias de Fuerte Tiuna, en el Centro Médico Docente La Trinidad y el Hospital de Clínicas Caracas.

Uno de los pioneros de la aplicación de esta técnica en Venezuela es el neurocirujano Sergio Sacchettoni, del Centro Médico La Trinidad. Explica que, hasta los momentos, "los trastornos psiquiátricos que se han operado son el obsesivo-compulsivo y la agresividad que no responden a tratamientos médico-psiquiátricos. Todavía no hemos operado los casos de depresión, pero esta cirugía está pautada para un futuro bastante cercano".

La cirugía no es la opción fácil de resolución del problema. En realidad, es la última alternativa. Antes de entrar al quirófano, el paciente ya ha sido tratado con todas las modalidades terapéuticas disponibles. Si no responde a ninguna, se le somete a una evaluación tanto subjetiva, que hace su médico, como objetiva, para medir la gravedad del trastorno. Estas pruebas se repiten incluso hasta cinco años después de la intervención quirúrgica.

En quirófano

En el momento de la cirugía y con su precisión profesional, los neurocirujanos interrumpen los circuitos sobreactivados generando una microcoagulación dentro del cerebro, lo que destruye estos circuitos.

En el caso del trastorno obsesivo-compulsivo, los circuitos se interrumpen en dos puntos conocidos como la circunvolución del cíngulo y la cápsula interna anterior. En ambos sitios se hace coagulación con radiofrecuencia y se logra disminuir los síntomas psiquiátricos. Sacchetoni explica que, al tratar ambas partes, los beneficios se perciben incluso desde el período postoperatorio.

Cuando se trata de una agresividad tan arraigada que no responde a ningún tratamiento, al paciente se le opera un núcleo llamado amígdala. El neurocirujano describe que, además, suelen intervenir también algunas de las partes relacionadas con las obsesiones-compulsiones, "para tener aun mayor eficiencia".

En la actualidad se están analizando otros sitios intercerebrales que podrían estar implicados en otros trastornos psiquiátricos que aún no cura la psicocirugía. Uno de ellos es la corteza subgenual, que se relacionaría con la depresión, y otro el núcleo denominado accumbens para tratar las adicciones y, quizás, el trastorno obsesivo-compulsivo.

Afirma que las psicocirugías no dejan al paciente ausente ni en un estado cerebral menor. De hecho, implican un riesgo menor que otras neurocirugías. El paciente siempre está despierto y, antes de la cirugía, se determinan los circuitos a intervenir a través de una resonancia magnética cerebral.

Con estereotaxia
Método. La técnica más precisa para las psicocirugías es la estereotaxia.

Dónde. Solo en tres centros asistenciales venezolanos realizan psicocirugías. Son el Hospital Militar Vicente Salias de Fuerte Tiuna (conocido también como El Hospitalito), el Centro Médico Docente La Trinidad y el Hospital de Clínicas Caracas.

En agenda. En este momento, en el Centro Médico Docente La Trinidad forman a dos especialistas en la técnica de psicocirugía. Aspiran a que, este mismo año, dos centros más la realicen, y probablemente uno esté ubicado en occidente, seguramente Maracaibo, y otro en oriente, probablemente en Maturín o Puerto Ordaz.

Fuente:
Giuliana Chiappe, EL UNIVERSAL


La depresión y la manía representan los dos polos opuestos de los trastornos del humor. Los trastornos del humor son enfermedades psiquiátricas en las que las alteraciones emocionales consisten en períodos prolongados de depresión o de euforia (manía) excesivos. Los trastornos del humor también son llamados trastornos afectivos. Afectivo significa estado emocional expresado a través de gestos y expresiones faciales.

La tristeza y el júbilo son una parte de las experiencias normales de la vida diaria y son diferentes de la depresión y manía graves que caracterizan los trastornos del humor. La tristeza es una respuesta natural a la pérdida, la derrota, el desengaño, el trauma o la catástrofe. La tristeza puede ser psicológicamente beneficiosa porque permite a una persona apartarse de situaciones ofensivas o desagradables, lo que la puede ayudar a recuperarse.

La aflicción o el desconsuelo es la reacción normal más habitual ante una separación o una pérdida, como la muerte de un ser querido, el divorcio o el desengaño amoroso. La privación y la pérdida no suelen causar depresión persistente e incapacitante excepto en personas predispuestas a sufrir trastornos del humor.

El éxito y los logros generalmente provocan sentimientos de júbilo. Sin embargo, el júbilo puede ser en ocasiones una defensa contra la depresión o una negación del dolor de la pérdida. Las personas que se están muriendo tienen a veces breves períodos de júbilo y de actividad bulliciosa y algunas personas que han sufrido alguna privación o pérdida recientes pueden incluso estar exultantes más que desconsoladas, que sería lo normal. En personas predispuestas a los trastornos del humor, estas reacciones pueden ser el preludio de la manía.

Aunque del 25 al 30 por ciento de las personas experimenta algún tipo de trastorno excesivo del humor durante su vida, sólo alrededor de un 10 por ciento tiene un trastorno lo suficientemente importante como para requerir atención médica. De éstos, un tercio tiene depresión de larga duración (crónica) y la mayoría de los restantes tiene episodios recurrentes de depresión. Las depresiones crónicas y recurrentes se denominan unipolares. Cerca del dos por ciento de la población tiene una situación conocida como enfermedad maniacodepresiva o trastorno bipolar, en el cual se alternan períodos de depresión con otros de manía (o con períodos de manía menos intensa conocida como hipomanía).

Depresión

La depresión es un sentimiento de tristeza intenso; puede producirse tras una pérdida reciente u otro hecho triste pero es desproporcionado con respecto a la magnitud del hecho y persiste más allá de un período justificado.

Después de la ansiedad, la depresión es el trastorno psiquiátrico más frecuente. Se estima que un 10 por ciento de la gente que consulta a un médico pensando que tiene un problema físico tiene en realidad una depresión. La depresión comienza habitualmente entre los 20 y los 50 años. Los nacidos en las últimas décadas del siglo xx parecen tener una incidencia mayor de depresión que las generaciones anteriores.

Un episodio de depresión dura habitualmente de 6 a 9 meses, pero en el 15 al 20 por ciento de los pacientes dura 2 años o más. Los episodios generalmente tienden a recurrir varias veces a lo largo de la vida.

Causas

Las causas de la depresión no se conocen por completo. Existe un número de factores que pueden predisponer una persona a sufrir depresión más que otra, como la predisposición familiar (factores hereditarios), los efectos secundarios de algunos tratamientos, una personalidad introvertida y sucesos emocionalmente desagradables, particularmente los que implican una pérdida. La depresión también puede surgir o empeorar sin ningún acontecimiento vital estresante.

Las mujeres son más propensas que los hombres a sufrir depresión, aunque las razones no están totalmente claras. Los estudios psicológicos demuestran que las mujeres tienden a responder a la adversidad encerrándose en sí mismas y autoculpándose. Por el contrario, los varones tienden a negar la adversidad y a dedicarse de lleno a diversas actividades. En cuanto a los factores biológicos, los más implicados son los hormonales. Los cambios en los valores hormonales, que pueden provocar cambios de humor justo antes de la menstruación (tensión premenstrual) y después del parto (depresión posparto), pueden tener algún papel en las mujeres. En las que han sufrido depresiones, pueden ocurrir cambios hormonales similares tras el uso de anticonceptivos orales. La función tiroidea anormal, que es bastante frecuente en las mujeres, puede constituir otro factor.

Trastornos físicos que pueden causar depresión:

La depresión que se produce tras una experiencia traumática, como la muerte de un ser querido, se llama depresión reactiva. Algunas personas pueden deprimirse de modo temporal como reacción a ciertos períodos vacacionales (vacaciones tristes) o aniversarios con cierto significado, como el aniversario de la muerte de un ser querido. La depresión sin precipitantes aparentes se conoce como depresión endógena. Estas distinciones, sin embargo, no son muy importantes, ya que los efectos y el tratamiento de las depresiones son similares.

La depresión también puede ocurrir con un cierto número de enfermedades o trastornos físicos. Los trastornos físicos pueden causar una depresión directamente (como cuando una enfermedad tiroidea afecta a los valores hormonales, lo que puede inducir depresión) o indirectamente (como cuando la artritis reumatoide causa dolor e imposibilidad, lo que puede conducir a la depresión). A menudo, la depresión consecuente con un trastorno físico tiene causas directas e indirectas. Por ejemplo, el SIDA puede causar depresión directamente si el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), que lo causa, daña el cerebro; el SIDA puede causar depresión de forma indirecta cuando tiene un impacto global negativo sobre la vida de la persona.

Varios fármacos, sobre todo los usados para tratar la hipertensión arterial, pueden causar depresión. Por razones desconocidas, los corticosteroides a menudo causan depresión cuando se producen en grandes cantidades en el contexto de una enfermedad, como en el síndrome de Cushing, pero tienden a causar euforia cuando se administran como tratamiento.

Existe un número de situaciones en psiquiatría que pueden predisponer a una persona a la depresión, como ciertos trastornos por ansiedad, el alcoholismo y la dependencia de otras substancias, la esquizofrenia y la fase precoz de la demencia.

Síntomas

Los síntomas se desarrollan habitualmente de forma gradual a lo largo de días o semanas. Una persona que está entrando en una depresión puede aparecer lenta y triste o irritable y ansiosa. Una persona que tiende a concentrarse en sí misma, a hablar poco, a dejar de comer y a dormir poco está experimentando una depresión vegetativa. Una persona que, además, está muy inquieta retorciendo las manos y hablando continuamente está experimentando lo que se conoce como depresión agitada.

Muchas personas con depresión no pueden expresar normalmente sus emociones (como la aflicción, la alegría y el placer); en casos extremos, el mundo aparece ante ellos como descolorido, sin vida y muerto. El pensamiento, la comunicación y otras actividades de tipo general pueden hacerse más lentos, hasta cesar todas las actividades voluntarias. La gente deprimida puede estar preocupada por pensamientos profundos de culpabilidad e ideas autoofensivas y puede no ser capaz de concentrarse adecuadamente. Estas personas están a menudo indecisas y recluidas en sí mismas, tienen una sensación progresiva de desamparo y desesperanza y piensan en la muerte y en el suicidio.

En general, los depresivos tienen dificultad para conciliar el sueño y se despiertan repetidamente, sobre todo temprano por la mañana. Es habitual una pérdida del deseo sexual o del placer en general. La alimentación escasa y la pérdida de peso conducen a veces a la emaciación, y en las mujeres se puede interrumpir la menstruación. Sin embargo, el exceso alimentario y la ganancia ponderal son frecuentes en las depresiones leves.

En cerca del 20 por ciento de los depresivos, los síntomas son leves, pero la enfermedad dura años, a menudo décadas. Esta variante distímica de la depresión a menudo comienza temprano en la vida y se asocia con cambios característicos de la personalidad. Las personas en esta situación son melancólicas, pesimistas, no tienen sentido del humor o son incapaces de divertirse, son pasivas y aletargadas, introvertidas, escépticas, hipercríticas o en constante queja, autocríticas y llenas de autorreproches. Están preocupados por la inadecuación, el fracaso y por los acontecimientos negativos hasta tal punto que llegan al disfrute morboso con sus propios fracasos.

Algunas personas depresivas se quejan de tener una enfermedad orgánica, con diversas penas y dolencias o de miedos por sufrir desgracias o de volverse locas. Otras creen que tienen enfermedades incurables o vergonzosas, como el cáncer o las enfermedades de transmisión sexual o el SIDA, y que están infectando a otras personas.

Cerca del 15 por ciento de las personas deprimidas, más comúnmente aquellas con depresión grave, tienen delirios (creencias falsas) o alucinaciones, viendo u oyendo cosas que no existen. Pueden creer que han cometido pecados imperdonables o crímenes o pueden oír voces que les acusan de varios delitos o que les condenan a muerte. En casos raros, imaginan que ven ataúdes o a familiares fallecidos. Los sentimientos de inseguridad y de poca valía pueden conducir a las personas intensamente deprimidas a creer que son observadas y perseguidas. Estas depresiones con delirios se denominan depresiones psicóticas.

Los pensamientos de muerte están entre los síntomas más graves de depresión. Muchos deprimidos quieren morir o sienten que su valía es tan escasa que deberían morir. Hasta un 15 por ciento de las personas con depresión grave tiene una conducta suicida. Una idea de suicidio representa una situación de emergencia y cualquier persona así debe ser hospitalizada y mantenida bajo supervisión hasta que el tratamiento reduzca el riesgo de suicidio.

Diagnóstico

El médico es generalmente capaz de diagnosticar una depresión a partir de los síntomas y los signos. Una historia previa de depresión o una historia familiar de depresión ayudan a confirmar el diagnóstico.

A veces se usan cuestionarios estandarizados para ayudar a medir el grado de depresión. Dos cuestionarios de este tipo son la escala de porcentaje de la depresión de Hamilton, que se realiza de modo verbal por un entrevistador, y el inventario de la depresión de Beck, que consiste en un cuestionario que el paciente debe rellenar.

Las pruebas de laboratorio, generalmente análisis de sangre, pueden ayudar al médico a determinar las causas de algunas depresiones. Esto es particularmente útil en mujeres, en las que los factores hormonales pueden contribuir a la depresión.

En casos difíciles de diagnosticar, los médicos pueden realizar otras pruebas para confirmar el diagnóstico de depresión. Por ejemplo, debido a que los problemas del sueño son un signo prominente de depresión, los médicos especializados en el diagnóstico y tratamiento de los trastornos del humor pueden realizar un electroencefalograma durante el sueño para medir el tiempo que tarda la persona en llegar a la fase de movimiento rápido de los ojos (el período en el cual ocurren los sueños). Generalmente se tarda unos 90 minutos. En una persona con depresión se suele alcanzar en menos de 70 minutos.

Pronóstico y tratamiento

Una depresión sin tratamiento puede durar 6 meses o más. Aunque pueden persistir unos leves síntomas en algunas personas, el funcionamiento tiende a volver a la normalidad. En cualquier caso, en general, los depresivos experimentan episodios repetidos de depresión, en un promedio de cuatro o cinco veces a lo largo de la vida.

Hoy en día, generalmente, la depresión se trata sin necesidad de hospitalización. Sin embargo, a veces una persona debe ser hospitalizada, especialmente si tiene ideas de suicidio o lo ha intentado, si está demasiado débil por la pérdida de peso o si tiene riesgo de problemas cardíacos por la agitación intensa.

Actualmente el tratamiento farmacológico es el factor más importante en el tratamiento de la depresión. Otros tratamientos incluyen la psicoterapia y la terapia electroconvulsionante. Algunas veces se usa una combinación de estas terapias.

Tipos de Antidepresivos:

Tratamiento farmacológico

Varios tipos de fármacos antidepresivos están disponibles: los tricíclicos, los inhibidores de la recaptación selectiva de serotonina, los inhibidores de la monoaminooxidasa y los psicoestimulantes, pero deben tomarse de forma regular durante por lo menos varias semanas antes de que empiecen a hacer efecto. Las posibilidades de que un antidepresivo específico tenga éxito en el tratamiento de una persona son del 65 por ciento.

Los efectos secundarios varían según cada tipo de fármaco. Los antidepresivos tricíclicos a menudo causan sedación y producen ganancia ponderal. También pueden producir aumento del ritmo cardíaco, baja de la presión arterial cuando la persona se pone de pie, visión borrosa, sequedad de boca, confusión, estreñimiento, dificultad para comenzar a orinar y eyaculación retardada. Estos problemas se llaman efectos anticolinérgicos y, generalmente, son más pronunciados en las personas de edad avanzada.

Los antidepresivos que son similares a los antidepresivos tricíclicos tienen otros efectos adversos. La venlafaxina puede aumentar levemente la presión arterial; la trazodona se ha asociado con erección dolorosa (priapismo); la maprotilina y el bupropión, tomados en dosis rápidamente incrementadas, pueden provocar convulsiones. Sin embargo, el bupropión no causa sedación, no afecta a la función sexual y a menudo es útil en pacientes con depresión y pensamiento lento.

Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) representan un gran avance en el tratamiento de la depresión por cuanto producen menos efectos secundarios que los antidepresivos tricíclicos. También son generalmente bastante seguros en las personas en las que la depresión coexiste con una enfermedad orgánica. Aunque pueden producir náuseas, diarrea y dolor de cabeza, estos efectos secundarios son leves o desaparecen con el uso. Por estas razones, a menudo los médicos seleccionan en primer lugar los ISRS para tratar la depresión. Los ISRS son particularmente útiles en el tratamiento de la distimia, que requiere un tratamiento farmacológico de larga duración. Más aún, los ISRS son bastante eficaces en el trastorno obsesivo-compulsivo, en el trastorno por pánico, en la fobia social y en la bulimia (alteración del apetito), que a menudo coexisten con la depresión. La principal desventaja de los ISRS es que causan con frecuencia disfunción sexual.

Los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) representan otra clase de fármacos antidepresivos. Las personas que consumen IMAO deben observar unas restricciones dietéticas y seguir precauciones especiales. Por ejemplo, no deben tomar alimentos o bebidas que contengan tiramina, como la cerveza de barril, los vinos tintos (y también el jerez), los licores, los alimentos demasiado maduros, el salami, los quesos curados, las habas, los extractos de levadura y la salsa de soja. Deben evitar fármacos como la fenilpropanolamina y el dextrometorfano, que se encuentran en muchos antitusígenos y anticatarrales habituales, porque provocan la liberación de adrenalina y pueden producir una subida importante de la presión arterial. Ciertos otros fármacos deben también ser evitados por las personas que toman IMAO, como los antidepresivos tricíclicos, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y la meperidina (un analgésico).

Se indica habitualmente a los que toman IMAO que lleven consigo todo el tiempo un antídoto, como la clorpromacina o la nifedipina. Si notasen un dolor de cabeza intenso y pulsátil deben tomar el antídoto y acudir rápidamente a un servicio de urgencias. A causa de las dificultosas restricciones en la dieta y las precauciones necesarias, los IMAO son raramente recetados, excepto para aquellas personas depresivas que no han mejorado con los otros fármacos.

Los psicoestimulantes, como el metilfenidato, se reservan generalmente para las personas depresivas que están encerradas en sí mismas, lentas y cansadas, o que no han mejorado después de haber usado todas las otras clases de antidepresivos. Las posibilidades de su abuso son muy elevadas. Como los psicoestimulantes tienden a hacer efecto rápidamente (en un día) y facilitan la deambulación, a veces se recetan a personas deprimidas de edad avanzada que están convalecientes de una cirugía o de una enfermedad que las ha tenido postradas.

Psicoterapia

La psicoterapia usada conjuntamente con los antidepresivos puede favorecer en gran medida los resultados del tratamiento farmacológico. La psicoterapia individual o de grupo puede ayudar a la persona a reasumir de modo gradual antiguas responsabilidades y a adaptarse a las presiones habituales de la vida, acrecentando la mejoría conseguida por el tratamiento farmacológico. Con la psicoterapia interpersonal (humanista), la persona recibe una guía para adaptarse a los diferentes papeles de la vida. La terapia cognitiva puede ayudar a cambiar la desesperanza de la persona y sus pensamientos negativos. La psicoterapia aislada puede ser tan eficaz como la terapia farmacológica en el caso de las depresiones leves.

Terapia electroconvulsionante

La terapia electroconvulsionante (TEC) se usa para tratar la depresión grave, particularmente cuando la persona sufre psicosis, amenaza con suicidarse o se niega a comer. Este tipo de terapia es generalmente muy eficaz y puede aliviar la depresión rápidamente, a diferencia del resto de los antidepresivos, que pueden tardar varias semanas en producir efecto. La velocidad con que actúa la terapia electroconvulsiva puede salvar vidas.

En la terapia electroconvulsionante, se colocan unos electrodos en la cabeza y se aplica una corriente eléctrica para inducir una convulsión en el cerebro. Por razones desconocidas, la convulsión alivia la depresión. Generalmente se administran de cinco a siete sesiones, a días alternos. Como la corriente eléctrica puede causar contracciones musculares y dolor, la persona recibe anestesia general durante la sesión. La terapia electroconvulsionante puede causar una pérdida temporal de memoria (raramente de forma permanente).

Manía

La manía se caracteriza por una excesiva actividad física y sentimientos de euforia extremos que son muy desproporcionados en relación a cualquier acontecimiento positivo. La hipomanía es una forma leve de manía.

Aunque una persona puede tener una depresión sin episodios maníacos (trastorno unipolar), la manía se presenta más frecuentemente como parte de una enfermedad maniacodepresiva (trastorno bipolar). Las pocas personas que parecen presentar sólo manía pueden tener de hecho episodios depresivos leves o limitados en el tiempo. La manía y la hipomanía son menos frecuentes que la depresión y son también más difícilmente identificables, porque mientras que la tristeza intensa y prolongada puede llevar a consultar a un médico, la euforia lo hace con mucha menos frecuencia (ya que la gente con manía no es consciente de que haya un problema en su estado mental o en su comportamiento). El médico debe descartar la presencia de una enfermedad orgánica subyacente en la persona que experimenta manía por primera vez, sin episodio depresivo previo.

Síntomas y diagnóstico

Los síntomas maníacos se desarrollan típicamente de forma rápida en unos pocos días. En las fases precoces (leves) de la manía, la persona se siente mejor que habitualmente y a menudo aparece más alegre, rejuvenecida y con más energías.

Una persona maníaca está generalmente eufórica, pero también puede estar irritable, reservada o francamente hostil. Generalmente cree que se encuentra muy bien. Su ausencia de reparos en esta situación, junto con una enorme capacidad de actuación, pueden hacer que la persona se vuelva impaciente, intrusiva, entrometida e irritable, con tendencia a la agresión, cuando uno se acerca a ella. La actividad mental se acelera (una situación llamada fuga de ideas). La persona se distrae fácilmente y constantemente cambia de tema o intenta abordar otro nuevo. Puede tener la falsa convicción de riqueza personal, poder, inventiva y genio y puede asumir de forma temporal identidades grandiosas, creyendo a veces que es Dios.

Sintomas de la Manía:

La persona puede creer que está siendo ayudada o perseguida por otras o tiene alucinaciones, con lo cual oye y ve cosas que no existen. Disminuye su necesidad de sueño. Una persona maníaca se implica en varias actividades de forma inagotable, excesiva e impulsiva (como intento de negocios arriesgados, visitar casas de juego o conductas sexuales peligrosas) sin reconocer los peligros sociales inherentes a dichas actividades. En casos extremos, la actividad física y mental es tan frenética que se pierde cualquier relación clara entre el humor y la conducta en una especie de agitación sin sentido (manía delirante). Entonces se requiere tratamiento inmediato, porque la persona puede fallecer de agotamiento físico. En casos de manía con menor grado de hiperactividad, se puede requerir la hospitalización para proteger a la persona y a sus familiares de la ruina por un comportamiento económico o sexual desaforado.

La manía se diagnostica por sus síntomas, que son característicamente obvios para el observador. Sin embargo, como las personas con manía se caracterizan por negar todo problema, los médicos generalmente tienen que obtener la información de los miembros de la familia. Los cuestionarios no se usan tan ampliamente como en la depresión.

Tratamiento

Los episodios de manía no tratados finalizan de modo más brusco que los de depresión y son habitualmente más cortos, durando desde unas pocas semanas hasta varios meses. El médico intenta por todos los medios tratar al paciente en el hospital, porque la manía es una emergencia médica y social.

Un fármaco, el litio, puede reducir los síntomas de la manía. Debido a que el litio tarda de 4 a 10 días en hacer efecto, a menudo se administra de forma concomitante otro fármaco, como el haloperidol, para controlar la excitación del pensamiento y de la actividad. Sin embargo, el haloperidol puede provocar contractura muscular y movimientos anormales, y por lo tanto se administra en pequeñas dosis, en combinación con una benzodiacepina, como el loracepam o el clonazepam, que aumentan los efectos antimaníacos del haloperidol y reducen sus desagradables efectos secundarios.

Enfermedad maniacodepresiva

La enfermedad maniacodepresiva, también llamada trastorno bipolar, es una situación en la cual los períodos de depresión alternan con períodos de manía o de algún grado menor de excitación.
La enfermedad maniacodepresiva afecta en algún grado a algo menos del 2 por ciento de la población. Se piensa que la enfermedad es hereditaria, aunque se desconoce el defecto genético exacto. La enfermedad maniacodepresiva afecta por igual a hombres y mujeres y habitualmente comienza entre los 10 y los 40 años.

Síntomas y diagnóstico

El trastorno maniacodepresivo comienza generalmente con depresión y presenta por lo menos un período de manía en algún momento durante la enfermedad. Los episodios de depresión duran habitualmente de 3 a 6 meses. En la forma más grave de la enfermedad, llamada trastorno bipolar de tipo I, la depresión alterna con manía intensa. En la forma menos grave, llamada trastorno bipolar de tipo II, episodios depresivos de corta duración alternan con hipomanía. Los síntomas del trastorno bipolar de tipo II a menudo vuelven a aparecer en ciertas estaciones del año; por ejemplo, la depresión ocurre en el otoño y en el invierno y la euforia menor ocurre en la primavera o el verano.

En una forma aún más suave de la enfermedad maniacodepresiva, llamada trastorno ciclotímico, los períodos de euforia y de depresión son menos intensos, habitualmente duran sólo unos pocos días y vuelven a presentarse con bastante frecuencia a intervalos irregulares. Aunque los trastornos ciclotímicos pueden en último grado evolucionar hacia una enfermedad maniacodepresiva, en muchas personas este trastorno nunca conduce a una depresión mayor o a la manía. Un trastorno ciclotímico puede contribuir al éxito de una persona en los negocios, en el liderazgo, en el logro de objetivos y en la creatividad artística. Sin embargo, también puede ocasionar resultados irregulares en el trabajo y en la escuela, frecuentes cambios de residencia, repetidos desengaños amorosos o separaciones matrimoniales y abuso de alcohol o drogas. En cerca de un tercio de las personas con trastornos ciclotímicos, los síntomas pueden conducir a un trastorno del humor que requiera tratamiento.

El diagnóstico de la enfermedad maniacodepresiva se basa en su síntomas característicos. El médico determina si la persona está sufriendo un episodio maníaco o depresivo con el fin de prescribir el tratamiento correcto. Cerca de un tercio de las personas con un trastorno bipolar experimentan simultáneamente síntomas maníacos (o hipomaníacos) y depresivos. Esta situación se conoce como un estado bipolar mixto.

Trastornos físicos que pueden producir Manía:

Pronóstico y tratamiento

La enfermedad maniacodepresiva reaparece en casi todos los casos. A veces, los episodios pueden cambiar de la depresión a la manía, o viceversa, sin ningún período de humor normal de por medio. Algunas personas cambian más rápidamente que otras entre episodios de depresión y de manía. Hasta un 15 por ciento de las personas con enfermedad maniacodepresiva, sobre todo mujeres, tiene cuatro o más episodios al año. Las personas que sufren ciclos rápidos son más difíciles de tratar.

Las incidencias de manía o hipomanía en la enfermedad maniacodepresiva pueden ser tratadas como la manía aguda. Los episodios depresivos se tratan igual que la depresión. Sin embargo, en general, los antidepresivos pueden provocar cambios de depresión a hipomanía o manía y, a veces, producen cambios rápidos de ciclo entre las dos situaciones. Por lo tanto, estos fármacos se usan durante cortos períodos y sus efectos sobre el humor son controlados con mucho cuidado. En cuanto se observan los primeros indicios de cambio hacia la hipomanía o la manía, se retira el antidepresivo. Los antidepresivos menos propensos a causar variaciones en el humor son el bupropión y los inhibidores de la monoaminooxidasa. Idealmente, a casi todos los que padecen un trastorno maniacodepresivo se les deberían administrar fármacos estabilizantes del humor, como el litio o un anticonvulsionante.

El litio no produce efectos sobre el estado del humor normal, pero reduce la tendencia a cambios extremos del humor en cerca del 70 por ciento de los que padecen un trastorno maniacodepresivo. El médico controla los valores sanguíneos de litio mediante análisis de sangre. Los posibles efectos secundarios del litio incluyen temblores, contracturas musculares, náuseas, vómitos, diarrea, sensación de sed, incremento del volumen de orina y aumento de peso. El litio puede empeorar el acné o la psoriasis y puede causar una disminución de las concentraciones sanguíneas de hormonas tiroideas. Los valores muy altos de litio en sangre pueden provocar un dolor de cabeza persistente, confusión mental, adormecimiento, convulsiones y ritmos cardíacos anormales. Los efectos secundarios aparecen con mayor frecuencia en las personas de edad avanzada. Las mujeres, cuando intentan quedar embarazadas, deben dejar de tomar litio porque éste puede (en raras ocasiones) producir malformaciones cardíacas en el feto.

Durante los últimos años se han desarrollado nuevos tratamientos farmacológicos. Éstos incluyen los anticonvulsionantes carbamacepina y divalproato. Sin embargo, la carbamacepina puede causar una disminución preocupante del número de glóbulos rojos y de leucocitos, y el divalproato puede dañar el hígado (sobre todo en los niños). Estos problemas ocurren raramente cuando existe una cuidadosa supervisión médica, y la carbamacepina y el divalproato constituyen alternativas útiles al litio en la enfermedad maniacodepresiva, especialmente en las formas mixtas o en las de ciclos rápidos cuando éstas no han respondido a otros tratamientos.

La psicoterapia se recomienda frecuentemente para aquellos que toman fármacos estabilizantes del humor, sobre todo para ayudarles a continuar con el tratamiento. Algunas personas que toman litio se sienten menos alerta, menos creativas y con menos control sobre las cosas que en condiciones habituales. Sin embargo, la disminución real de creatividad es poco frecuente, particularmente porque el litio permite a las personas con enfermedad maniacodepresiva llevar una vida más regular, mejorando su capacidad global de trabajo. La terapia de grupo se usa con frecuencia para ayudar a las personas y a sus cónyuges, o a sus familiares, a comprender la enfermedad y a afrontarla en mejores condiciones.

La fototerapia se utiliza a veces para tratar a las personas con enfermedad maniacodepresiva, especialmente las que tienen una depresión más leve y de carácter más estacional: depresión en otoño-invierno e hipomanía en primavera-verano. Para la fototerapia se coloca a la persona en una habitación cerrada con luz artificial. La luz se controla para imitar la estación del año que está tratando de crear el terapeuta: días más largos para el verano y más cortos para el invierno. Si la dosis de luz es excesiva, la persona puede sufrir un cambio hacia la hipomanía o, en algunos casos, daño en los ojos. Por lo tanto, la fototerapia debe ser supervisada por un médico especializado en el tratamiento de los trastornos del humor.

Fuente:
Manual Merck para el Hogar


martes, 30 de marzo de 2010

El psiquiatra de origen asturiano ingresó en la Real Academia de Medicina con un discurso sobre trastornos psicóticos en infancia y adolescencia.

«Lo habitual es pensar que la esquizofrenia y el trastorno bipolar son enfermedades de adultos, pero hoy sabemos que en un alto porcentaje -25% en esquizofrenia y 40% en trastorno bipolar- los primeros síntomas comienzan antes de la edad adulta». Celso Arango López, jefe de sección de psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, ingresó ayer en la Academia de Medicina de Asturias con un discurso sobre «Trastornos psicóticos en infancia y adolescencia: de la neurobiología a la clínica».

Celso Arango, de padre ovetense, nació del otro lado de la Cordillera, pero regreso al solar astur para cursar la carrera de Medicina. Después realizó la residencia en Madrid y vivió los primeros años de profesión en Estados Unidos. Regresó hace diez años y desde entonces ejerce en el Hospital Gregorio Marañón. Especialista en infancia y adolescencia, centró su intervención, ayer, en Oviedo, en el tratamiento de esquizofrenia y trastorno bipolar de inicio temprano.

Pero no sólo estas dos patologías presentan síntomas de origen temprano, lo mismo sucede con otros trastornos psiquiátricos. «No es habitual que un enfermo adulto no haya tenido síntomas en la infancia o adolescencia», afirma Arango. Pero estos indicios no siempre son detectados a tiempo, uno de los problemas del diagnóstico precoz es que los síntomas son inespecíficos. Entre ellos, Arango destacó como posibles avisos de un futuro trastorno la irritabilidad, la dificultad de establecer relaciones en clase, la disminución repentina en el rendimiento académico y el aislamiento social, así como algún tipo de comportamiento extraño. En estos casos recomienda acudir al especialista, sobre todo cuando los problemas interrumpan el funcionamiento de una vida normal. Defiende, además, la consulta médica por la existencia en la actualidad de tratamientos efectivos para estos casos y cree probada una clara relación entre el tiempo sin tratamiento y un peor pronóstico a medio y largo plazo.

Por géneros, hay una pequeña diferencia en contra de los chicos, que se ven más afectados de esquizofrenia que las chicas por encima de los 12 años. Esa diferencia desaparece por debajo de esa edad. En eso tiene mucho que decir la genética, asegura el especialista, ya que cuanto antes aparece la enfermedad mayor es la carga genética. «El 70 por ciento de este tipo de trastornos mentales se explican por factores genéticos».

Una meta por conquistar en el difícil mundo de la psiquiatría es la curación de la esquizofrenia. El experto es optimista a medio plazo y cree que en el futuro habrá distintos tratamientos para las enfermedades que se asocian bajo el nombre de esquizofrenia. Crítico con la escasa consideración de la investigación psiquiátrica merece, Arango sostiene que las enfermedades mentales son la primera causa de discapacidad en el mundo, sin embargo la inversión de la UE en su investigación únicamente llega al 0,01% del gasto total que acarrean. Entre los motivos de tan escasa atención estarían «el estigma que siempre hubo alrededor de la enfermedad mental y la dificultad que supone el estudio del cerebro en vivo». Está convencido de que las cosas están mejorando con técnicas como la neuroimagen. «La neurociencia es la parte más apasionante de la investigación biomédica porque hoy es la que tiene más por descubrir». Además reconoce que el número y la calidad de grupos de investigación en neurosiquiatría ha aumentado mucho en los últimos diez años.

Junto a ese avance, Arango destaca como un paso importante el hecho de que por fin se vaya a aprobar la especialidad de psiquiatría del niño y adolescente en el MIR. «Esto debería ser un revulsivo para crear recursos sanitarios para este tipo de población.

Fuente:
Oviedo, M. S. MARQUÉS

El trastorno bipolar afecta por igual a mujeres y varones, a cualquier edad, incluso en la infancia, pero se diagnostica a un tercio de los pacientes y de ellos sólo uno de cada tres recibe el tratamiento adecuado.

El 40 por ciento de estas personas no puede trabajar; el 60 por ciento de ellos consume alcohol, marihuana o cocaína, y entre el 15 y el 20 por ciento de estas personas, que no reciben atención médica, se suicidan, determinaron estudios médicos.
El trastorno bipolar, también denominado enfermedad maníaco-depresiva, es un trastorno de estado del ánimo.

El paciente bipolar es una persona normal que sufre una enfermedad, cuya gravedad puede, alterar en forma intensa la personalidad.

En este trastorno u enfermedad se combinan episodios o síntomas de manía, que luego pueden desaparecer o variar hacia una depresión, esto puede realizarse 1 o 2 veces en el año; estas variaciones de uno hacia el otro síntoma, se denominan ‘ciclos‘, por ejemplo ciclo de manía o ciclo de depresión, o también ‘ciclados‘; a veces, pueden presentar más de 2 ciclos en el año o hasta en un mismo día, pueden ciclar.

El 41 por ciento de los afectados por este mal en la Argentina están desempleadas y la mayoría de la gente llega al diagnóstico de esta enfermedad psiquiátrica en forma tardía, según la Fundación Favaloro.

En la Argentina no hay estadísticas oficiales sobre la cantidad de enfermos por el trastorno bipolar, pero las proyecciones que hacen los especialistas de acuerdo con los datos obtenidos de Estados Unidos y Europa arrojan que el 5 por ciento de la población padecería las formas más atenuadas de la enfermedad.

Las consecuencias de la enfermedad bipolar afectan seriamente la calidad de vida del paciente, que debe contar con un seguimiento médico porque si no está bien tratado, aumenta diez veces el riesgo de que el enfermo se suicide.

Fuente:
Salud
Sábado, 27 de Marzo de 2010

domingo, 14 de marzo de 2010

Tratamiento
El tratamiento del trastorno bipolar es difícil debido a la complejidad y variabilidad de la enfermedad y a sus efectos sobre la cognición, la razón y la conducta. Las directrices dictadas por la Sociedad Americana de Psiquiatría para el tratamiento del trastorno bipolar recomiendan un enfoque integral, es decir, una combinación de farmacoterapia y psicoterapia; con el propósito de aliviar los episodios agudos con rapidez y eficacia, evitar la recurrencia de episodios, mejorar la función social interpersonal y vocacional, y reducir la incidencia suicidios.

Farmacoterapia
Los medicamentos que habitualmente se usan para el tratamiento del trastorno bipolar se resumen en la tabla siguiente:

Medicamentos para el tratamiento del trastorno bipolar
Manía aguda/episodio mixto
• litio
• antipsicóticos atípicos (por ej., olanzapina, risperidona)
• antipsicóticos típicos (por ej., haloperidol)
• carbamacepina, valporato

Depresión bipolar aguda
• litio
• carbamacepina
• antidepresivos (combinados con estabilizadores del estado de ánimo)
• lamotrigina (además de estabilizadores del estado de ánimo)

Terapia de mantenimiento
• litio
• carbamacepina
• antidepresivos

Agentes en fase de investigación clínica
• antipsicóticos atípicos (por ej., clozapina, quetiapina, ziprasidona, aripiprazol)
• antiepilépticos (por ej., gabapentín, topiramato, zonisamida)

Litio
El litio constituye un tratamiento firmemente establecido para el tratamiento del trastorno bipolar, y es eficaz tanto para la fase maníaca como para la depresiva. Recientes revisiones procedentes de Inglaterra y los EE.UU., incluidas las Directrices Consensuadas por Expertos de 1998, comunicaron que el litio es la terapia de primera línea para pacientes con trastorno bipolar, y tiene una tasa de respuesta aproximada del 79%.
A los pacientes que siguen una terapia con litio se les debe monitorizar la función tiroidea y la concentración de litio en suero; la dosis de litio se debe ajustar para lograr una concentración en suero de 0,5–1,2 mEq/l. Por lo general, se tarda de 6 a 8 semanas lograr que el paciente muestre respuesta terapéutica al litio. Aún no está claro si la interrupción prematura de la terapia con litio empeora la evolución de la enfermedad, y existen evidencias de que el litio puede que no sea suficiente para el tratamiento de estados mixtos y manía grave. Los pacientes que tienen relativamente pocos episodios vitalicios de trastornos del estado de ánimo, con síntomas de depresión durante la manía, y sin ciclo rápido, muestran la mejor respuesta al tratamiento con litio.

Anticonvulsivantes
El espectro del tratamiento para el trastorno bipolar se amplió a partir de la introducción de los anticonvulsivantes, que comprenden carbamacepina, valporato y lamotrigina.

Los pacientes con ciclo rápido o episodios mixtos tienen más probabilidades de beneficiarse del tratamiento con anticonvulsivantes que los pacientes que sufren otros tipos de trastorno bipolar.
Comparada con el litio y el placebo, la carbamacepina es eficaz para el tratamiento a largo plazo del trastorno bipolar, pero su uso no está aprobado en todo el mundo para esta indicación. Los resultados de diversos estudios indican que la carbamacepina tiene propiedades antimaníacas y
antidepresivas, como monoterapia y combinada con litio o antidepresivos. En un estudio enmascarado, el 53% de los pacientes deprimidos tuvo una rápida respuesta cuando se agregó litio a carbamacepina. La terapia con litio es aun superior a la carbamacepina, y la terapia combinada es mejor que la monoterapia, particularmente en los pacientes con ciclo rápido. Esto puede deberse, en parte, a la capacidad de la carbamacepina para inducir su propio metabolismo mediante el sistema enzimático microsómico del citocromo P450.

El valporato es el estabilizador del estado de ánimo recetado con mayor frecuencia en los EE.UU., donde está autorizado para el tratamiento de la manía aguda, pero sólo después de que los tratamientos con litio y carbamacepina hayan fracasado o no hayan sido bien tolerados. Si bien
actualmente no se usa en toda Europa, su incidencia de uso es cada vez mayor. La eficacia del valporato en el tratamiento de los trastornos bipolares aun es materia de controversia. Un estudio realizado en 1994 confirmó su eficacia en el tratamiento de la manía; sin embargo, trabajos más recientes, realizados en 2000, mostraron que el tratamiento con valporato no difería del placebo a la hora de prolongar el período hasta la recurrencia de cualquier episodio de trastorno del estado del ánimo durante más de 12 meses. Si bien se necesitan estudios más amplios para corroborar o rebatir estos datos clínicos, actualmente se considera que el valporato es más eficaz para el tratamiento de manía que de depresión, pero también puede tener algunas propiedades antidepresivas leves-moderadas.

La lamotrigina es uno de los últimos y novedosos anticonvulsivantes para el trastorno bipolar. Se ha estudiado ampliamente y se considera que sus efectos comprenden la inhibición de los aminoácidos excitatorios y los canales del sodio dependientes de voltaje, y el bloqueo de los receptores de serotonina 3. En varios estudios se demostró que la lamotrigina es eficaz en el tratamiento de la fase depresiva del trastorno bipolar y del trastorno bipolar de ciclo rápido. Los efectos adversos de la lamotrigina son similares a los de otros anticonvulsivantes, pero con una
tasa de dolor de cabeza levemente mayor.

La lamotrigina no es práctica para el tratamiento de la fase depresiva del trastorno bipolar, lo que en parte, se debe a la necesidad de aumentar la dosis gradualmente. Se comunicó que la lamotrigina aumenta la eficacia del valporato en el trastorno bipolar; sin embargo, con esta posología existe el riesgo de erupción cutánea. Para reducir ese riesgo, se recomienda el ajuste lento de la dosis. Por el contrario, cuando se administra lamotrigina de forma concomitante con carbamacepina, se recomienda aumentar la dosis más rápidamente. La lamotrigina está surgiendo
como un agente con grandes probabilidades para el tratamiento del trastorno bipolar; sin embargo, se necesitan más investigaciones para aclarar su posición dentro del espectro de tratamientos.

Antidepresivos
Los antidepresivos estándar son eficaces para el tratamiento del trastorno bipolar I combinados con un estabilizador del estado de ánimo. Los antidepresivos más frecuentemente recomendados son los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), los antidepresivos tricíclicos (ATC), los inhibidores de la monoaminoxidasa (IMAO) y el bupropión.
Psicoterapia
Los pacientes con trastorno bipolar muestran una tasa relativamente alta de incumplimiento terapéutico, tasa estimada en 32–45% de los pacientes tratados. El escaso cumplimiento terapéutico combinado con las altas tasas de conflictos matrimoniales, divorcio y desempleo relacionados con el trastorno bipolar restringe la eficacia de la farmacoterapia sola. El objetivo de combinar psicoterapia y farmacoterapia es, principalmente, aumentar el cumplimiento terapéutico. Además, la psicoterapia puede reducir la cantidad y duración de las hospitalizaciones y recaídas, mejorar la función social y la calidad de vida, y reducir el riesgo de suicidio del paciente. Existen diversos enfoques psicoterapéuticos, adecuados a distintos estadios de la enfermedad, entre los que podemos mencionar psicoinstrucción, terapia cognitivo conductual (TCC), intervención familiar, terapia de grupo y terapia específica para cada caso, como la terapia para casos de toxicomanía.

Terapia congnitivo-conductual (TCC)
El objetivo de la TCC es modificar los pensamientos negativos del paciente que sufre trastorno bipolar. Este tipo de terapia aborda no sólo la conducta del paciente sino su mundo cognitivo, lo que piensa, cómo percibe el entorno y cómo interpreta lo que le sucede. La TCC intenta modificar
los pensamientos negativos enseñando al paciente a entender de qué manera sus patrones de pensamiento influyen en su sintomatología, y a modificar su pensamiento y su conducta para disminuir la probabilidad de aparición de síntomas. También le aporta información sobre las dificultades funcionales en el plano social relacionadas con la enfermedad, y la manera de autocontrolar la aparición, evolución y gravedad del trastorno para lograr intervenciones terapéuticas adecuadas. Se le enseña a eliminar los obstáculos que impiden el cumplimiento terapéutico y se le brindan estrategias de conducta no clínicas para enfrentar las consecuencias de la manía y la depresión de la mejor manera posible. Se enseñan estrategias para enfrentar síntomas específicos, por ejemplo, al paciente que tiene deteriorada la capacidad de atención se le indica que reduzca el ruido y la sobrestimulación y se concentre en una sola cosa a la vez, y al que sufre una manía extrema se le enseñan técnicas de relajación.

Psicoinstrucción
Hace mucho tiempo ya se reconocía la necesidad de una mejor educación con respecto al trastorno bipolar. Brindando al paciente y su familia información sobre el trastorno bipolar, la psicoterapia intenta alentar el cumplimiento del tratamiento y disipar los estigmas, persuadir en contra del abuso de fármacos y enseñar al paciente a identificar los síntomas de la recaída. El objetivo principal de la psicoinstrucción son los efectos secundarios de los tratamientos, la evolución de la enfermedad y los obstáculos en el camino hacia la recuperación.
Los resultados de las investigaciones sobre la eficiencia de la psicoinstrucción son prometedores. La mayoría de las intervenciones psicoinstructivas dan como resultado mayor cumplimiento terapéutico y menor cantidad de hospitalizaciones y recaídas. Un estudio mostró una mejoría del 50% en el cumplimiento del tratamiento con litio y una reducción del 60% en el número de hospitalizaciones.

Terapia familiar
Por lo general, la interacción matrimonial y familiar normal es problemática para el paciente con trastorno bipolar. Como consecuencia de las relaciones tensas, el paciente puede sufrir más recaídas y peores experiencias funcionales. El objetivo de la terapia familiar es educar al paciente y su familia sobre el trastorno bipolar teniendo como meta un mayor cumplimiento terapéutico, mejor aceptación de la enfermedad por parte del paciente, mejor interacción funcional en los planos social y laboral y control de los factores estresantes. Se capacita a la familia en el aspecto comunicativo y a través de la terapia familiar se intenta recomponer las relaciones funcionales familiares después de un episodio de trastorno del estado del ánimo.
Las sesiones de terapia familiar también tratan de abordar la sintomatología postraumática que puede afectar al paciente y la familia después de un ataque agudo o un período de hospitalización.
La terapia familiar se divide en tres etapas claramente definidas: etapa de evaluación, énfasis en la optimización del aspecto comunicativo, y énfasis en la resolución de problemas. Con frecuencia se enseña a la familia el "ejercicio de recaída", que le permite identificar el cuadro de la recaída y prepararse para el próximo episodio.

Terapia de grupo
La terapia de grupo se aplica a casos de trastorno bipolar hace sólo 10-15 años porque los pacientes bipolares se consideraban no aptos para esta clase de terapia. Sin embargo, estudios recientes demostraron que la terapia de grupo instruye al paciente respecto al cumplimiento terapéutico; la cantidad de recaídas se puede reducir en un 15% disipando el estigma del trastorno bipolar. En los pacientes que siguen un tratamiento combinado, terapia de grupo y medicación, la evolución de la enfermedad puede ser menos grave que en los que reciben solamente medicación, en términos de escasa interacción familiar, fracaso matrimonial y necesidad de hospitalizar al paciente otra vez. Si bien puede ser problemático comparar los datos debido a las distintas terapias aplicadas; por lo general, esos datos respaldan la aplicación de terapia de grupo al paciente con trastorno bipolar

Terapia electroconvulsivante (TEC)
La TEC está firmemente adoptada para el tratamiento del trastorno bipolar, respaldada por una buena cantidad de evidencias de su eficacia en el tratamiento de las fases maníaca y depresiva de la enfermedad. Recientemente se propuso como terapia de mantenimiento para dicha enfermedad. En un análisis comparativo de estudios de investigación sobre la eficacia de la TEC y de los antidepresivos en el tratamiento del trastorno bipolar, se llegó a la conclusión de que la TEC fue más eficaz en 5 de 7 estudios, y más beneficiosa que los antidepresivos tricíclicos.
Se debería considerar la TEC no sólo un tratamiento de última instancia sino también para la fase depresiva o maníaca de cualquier estadio del trastorno bipolar, siempre que el paciente esté satisfecho con la evolución del tratamiento. La TEC se debe considerar una terapia de primera línea para el paciente grave, especialmente delirante o con alto riesgo de suicidio. No se recomienda el tratamiento con litio durante un ciclo de TEC: en algunos casos se comunicó que esta combinación es neurotóxica.

La TEC aun permanece lejos de su verdadero lugar en los algoritmos del tratamiento debido a intereses públicos actuales.

Opciones novedosas
Entre otras opciones terapéuticas que podrían resultar beneficiosas para el tratamiento del trastorno bipolar podemos mencionar la inhibición de los sistemas neuronales de transducción de señales por los ácidos grasos omega-3. Un pequeño ensayo mostró un período de remisión significativamente más prolongado en pacientes que tomaban ácidos grasos omega-3 en comparación con los que tomaban aceite de oliva. También se investigaron la estimulación del nervio vago y el tamoxifeno como posibles intervenciones terapéuticas y, si bien las investigaciones preliminares son prometedoras, se necesitan más datos clínicos.
Fuente:
Escrito por trastornobipolar el 02/07/2006 18:27


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Es una idea que está en el aire: la existencia de una relación entre la genialidad y la locura. Podemos citar decenas de casos de grandes artistas con importantes problemas emocionales. Entre ellos se encuentran Vincent Van Gogh, Antonin Artaud y Viriginia Wolf (por sólo citar algunos ejemplos). En la actualidad un grupo de científicos británicos parece haber demostrado esta relación. Según sus resultados una mayor capacidad intelectual implica un mayor riesgo de desarrollar un trastorno bipolar.

Esta investigación fue llevada a cabo por el Instituto de Psiquiatría del King´s College de Londres y el Instituto Karolinska de Estocolmo. Aclaremos que el trastorno bipolar (trastorno maníaco depresivo) se caracteriza por cambios extremos en el estado de ánimo. Se pasa de períodos de excitabilidad y manía a períodos de depresión intensa.

Este estudio incluyó a cerca de 714.000 personas. Se analizaron las calificaciones de exámenes de estudiantes suecos de 15 y 16 años, realizados entre 1988 y 1997. Posteriormente se compararon estos resultados con los registros de admisión a hospitales de pacientes entre 17 y 31 años diagnosticados con trastorno bipolar.

Los estudiantes que habían logrado calificaciones excelentes mostraron un riesgo cuatro veces más alto de desarrollar trastorno bipolar que los estudiantes con calificaciones de nivel medio. Los estudiantes con las calificaciones más bajas también tenían un riesgo moderado de sufrir el trastorno. Este grupo mostró el doble de posibilidades de sufrir trastorno bipolar que aquéllos con calificaciones promedio.

Las buenas notas en materias como lengua o música mostraron una asociación particularmente fuerte con la bipolaridad. Parece ser que este trastorno podría contribuir a un talento en campos como el arte, la música o la literatura.

Los científicos no terminan de definir cuál es la causa de esta relación. Una de las teorías es que los individuos que sufren de estados de hipomanía (períodos moderados de manía o estado de ánimo elevados) pueden ser ingeniosas y capaces de vincular las ideas de formas innovadoras. También se explica por las respuestas emocionales fuertes. Otra explicación sería que aquellos que sufren de hipomanía generalmente tienen niveles de energía extraordinarios y pueden mantenerse concentrados durante períodos más largos de tiempo.

Fuente:

miércoles, 3 de marzo de 2010

Los trastornos afectivos implican una alteración del humor y pueden considerarse como extremos patológicos del espectro normal de las variaciones del estado de ánimo. Se clasifican de acuerdo con los extremos hacia los que se aproximan y según el tipo de síntomas referidos por el paciente.
• Los trastornos afectivos unipolares se presentan bien con manía (euforia, aumento de la actividad motora, fuga de ideas y delirios de grandeza) o bien con depresión (ideas de miseria, malestar y desesperanza).
• Los trastornos afectivos bipolares oscilan entre episodios de depresión y manía.

Se ha intentado clasificar los tipos de depresión centrándose en dos grupos claros de síntomas:
• Depresión “reactiva”, en la que existe una causa psicológica clara, con síntomas menos intensos y una menor probabilidad de trastornos biológicos. Ésta puede aparecer, por ejemplo, en respuesta al duelo.
• Depresión “endógena”, en la que no hay una causa clara. Se observan síntomas más graves (p. ej., ideas suicidas) y existe una mayor probabilidad de alteraciones biológicas (p. ej., trastornos del sueño, anorexia, pérdida o aumento de peso). Las depresiones que presentan alguna de estas características tienden a responder mejor al tratamiento farmacológico.

Teoría monoaminérgica de la depresión
Durante muchos años se pensó que la depresión se debía a una actividad reducida de las monoaminas (dopamina, noradrenalina). Esta observación explica porqué:
• Los inhibidores de la monoaminooxidasa pueden mejorar el estado de ánimo al reducir el catabolismo de las monoaminas.
• Los antidepresivos tricíclicos pueden mejorar el estado de ánimo al bloquear la recaptación de noradrenalina en la hendidura sináptica.
• La reserpina produce un síndrome seudodepresivo en modelos animales porque causa una depleción de aminas.
• La metildopa produce depresión porque inhibe la síntesis de noradrenalina.

La teoría monoarninérgica no puede explicar por qué:
• La anfetamina, la cocaína y la L-dopa, todas las cuales influyen en los sistemas monoaminérgicos, no elevan el estado de ánimo en pacientes deprimidos.
• Los antidepresivos atípicos (p. ej., el iprindol) actúan sin intervenir sobre los sistemas monoarninérgicos.
• Existe un retraso “terapéutico” de 2 semanas entre los efectos neuroquímicos plenos de los antidepresivos y el comienzo de su acción terapéutica.

Es improbable que los mecanismos monoaminérgicos por sí solos sean responsables de los síntomas de depresión.

Antidepresivos tricíclicos (ATC)
Esta clase de fármacos actúa reduciendo la captación de noradrenalina y 5-HT en la hendidura sináptica. La imipramina y la amitriptilina son dos ejemplos y tienen una eficacia similar.

El perfil de efectos adversos incluye:
• Efectos del bloqueo muscarínico: sequedad de boca, visión borrosa, estreñimiento.
• Efectos del bloqueo β-adrenérgico: hipotensión postural.
• Bloqueo de la captación de noradrenalina cardíaca, produciendo arritmias (mayor con amitriptilina).
• Efectos centrales: sedación (mayor con amitriptilina), convulsiones, manía.
• Aumento de peso.
• Interacción con alcohol y fármacos antihipertensivos.

En caso de sobredosis, el paciente presenta confusión, manía y arritmias.

La principal indicación de los ATC es la depresión con características “endógenas” y la amitriptilina es útil en las alteraciones del sueño pero debe evitarse si los pacientes están muy apáticos o tienen ideación suicida importante. También son eficaces en los trastornos fóbicos, en el trastorno obsesivo-compulsivo y en el trastorno de pánico.

Inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO)
La MAO tiene dos formas principales, MAOA y MAOB, que se diferencian en cuanto al sustrato de preferencia. La inhibición de la forma A se relaciona más con la eficacia antidepresiva. Estos fármacos reducen la actividad de la MAO, actuando preferentemente sobre las terminaciones nerviosas de 5-HT y noradrenalina. Como ejemplos cabe citar la fenelzina (inhibidor irreversible) y la moclobemida (selectivo para la MAOA).

Su perfil de efectos adversos incluye:
• Interacción con las aminas de acción indirecta, como la tiramina de los alimentos (queso, vino) o los fármacos de venta sin receta que contienen efedrina o fenilefrina. La inhibición de la MAO en el hígado implica que las aminas que actúan de forma indirecta y que normalmente se habrían metabolizado, pueden acceder a la circulación sistémica. Esto produce una liberación de noradrenalina, con un incremento importante de la presión arterial y posiblemente la muerte debido a un accidente cerebro vascular.
• Estimulación del sistema nervioso central: excitación, temblor.
• Bloqueo simpático: hipotensión.
• Bloqueo muscarínico: sequedad de boca, visión borrosa, estreñimiento.
• La fenelzina puede ser hepatotóxica.

En caso de sobredosis, los pacientes presentan convulsiones.

Los IMAO, particularmente la moclobemida, se utilizan en la depresión grave.

Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)
Los ISRS son tan eficaces como los ATC, lo que sugiere que los mecanismos serotoninérgicos son, más que los relacionados con la noradrenalina, los responsables parte de la depresión. La f1uvoxamina y la fluoxetina son dos ejemplos de esta clase de fármacos.

Su perfil de efectos adversos es mucho más benigno que el de los ATC o los IMAO, dado que se producen interacciones con las aminas, acciones anticolinérgicas, bloqueo adrenérgico ni efectos tóxicos en caso de sobredosis; sin embargo, incluye:
• Náuseas y cefalea.
• Insomnio.
• Un síndrome serotoninérgico raro con hipertermia y colapso cardiovascular cuando se utilizan conjuntamente con IMAO.

Los ISRS son los antidepresivos más prescritos.

Litio
Administrado en forma de carbonato de litio, actúa como estabilizador del estado de ánimo con actividad anti maníaca y antidepresiva. Su utilización se limita al tratamiento del trastorno bipolar. Su mecanismo acción no se conoce con claridad, pero probablemente implique una modulación de las vías del segundo mensajero del AMPc y el inositol trifosfato (IP3).

Tiene una ventana terapéutica muy estrecha, porque que los niveles plasmáticos de litio deben controlarse estrechamente debido a sus graves efectos adversos:
• Sistema nervioso central: temblor, debilidad muscular, cefalea.
• Náuseas y vómitos.
• Diabetes insípida nefrógena.
• Hipotiroidismo.
• Edemas y aumento de peso.

En caso de sobredosis los pacientes presentan vómitos, diarrea, temblor, ataxia y coma.
Antidepresivos atípicos
Dos ejemplos de antidepresivos atípicos son la mianserina y el iprindol. Su mecanismo de acción es común y, en el caso del iprindol, carece de efectos, sobre los mecanismos monoaminérgicos.

Antipsicóticos (neurolépticos)
Los fármacos antipsicóticos se utilizan para tratar la esquizofrenia, que puede considerarse como un conjunto de pensamientos, percepciones y conductas desordenados. Algunos síntomas tienden a aparecer agrupados y pueden describirse diferentes tipos de esquizofrenia de acuerdo con esta agrupación:

• Síntomas positivos (delirios, alucinaciones, alteración del razonamiento).
• Síntomas negativos (retraimiento social, falta de impulsos, trastornos conductuales).

La forma de presentación y el patrón de la enfermedad son muy variables. Por lo general, los síntomas positivos tienden a aparecer de forma aguda y a continuación se desarrolla un curso crónico con mayor participación de los síntomas negativos.

El 1% de la población padece esquizofrenia (un hallazgo presente en muchas culturas); en el 75% de los casos comienza entre los 17 y los 25 años y el 64% de los pacientes son varones.

Teorías sobre el origen de la esquizofrenia
Cualquier teoría sobre el origen de la esquizofrenia debe contemplar los factores genéticos (en el 50% de los casos, ambos gemelos monozigóticos tendrán esquizofrenia, pero sólo la presentarán los dos dizigóticos en el 17% de los casos) y los ambientales (los episodios estresantes con frecuencia preceden a la aparición de la enfermedad e influyen en su evolución).

1-Teoría dopaminérgica: aumento de la transmisión dopaminérgica:
•Una evidencia a favor es que la dosis clínica de un antipsicótico es proporcional a su capacidad para bloquear los receptores D2. En los estudios realizados
con PET se detecta un aumento de los receptores D2 en el núcleo accumbens. Los efectos adversos psiquiátricos se observan con los fármacos que incrementan la transmisión dopaminérgica (L-dopa, anfetaminas, bromocriptina).
•Una evidencia en contra de esta teoría es que el nivel de metabolitos de la dopamina en el líquido cefalorraquídeo de los pacientes es normal o bajo. Esto indica que la dopamina no es el único factor responsable de los síntomas.

2-Teoría evolutiva: trastorno del desarrollo:
•La evidencia a favor de ésta es que los pacientes esquizofrénicos tienen una reducción del tamaño del lóbulo temporal en comparación con los controles.
Los recién nacidos en los meses de invierno tienen más probabilidades de desarrollar esquizofrenia, debido posiblemente a una infección vírica materna antes del nacimiento.
•La evidencia en contra es que no todos los estudios coinciden en sus hallazgos y que la teoría no explica la eficacia de los agentes neurolépticos.

Efectos adversos de los neurolépticos:
Vías dopaminérgicas
En el encéfalo hay tres vías dopaminérgicas principales:
•Dopamina mesolímbica, que va desde el mesencéfalo al núcleo accumbens y la amígdala, influyendo en el pensamiento y en la motivación.
•Dopamina nigroestriatal, que se dirige desde el mesencéfalo a los núcleos caudados, influyendo sobre el control motor.
•Dopamina tuberoinfundibular, que va desde el hipotálamo a la glándula hipofisaria, regulando la secreción de prolactina.

El perfil de efectos adversos de los neurolépticos se explica por:
•La alteración de las vías dopaminérgicas.
•El bloqueo de los receptores muscarínicos.
•El bloqueo de los receptores α.

Fenotiazinas
Estos compuestos se dividen en tres grupos de acuerdo con la cadena lateral presente en la fórmula general que produce diferentes patrones de efectos adversos:
•Las cadenas laterales alifáticas (p. ej., en la clorpromazina) producen sedación intensa, efectos colaterales autónomos moderados y alteraciones motoras extra piramidales también moderadas.
•Las cadenas laterales piperadínicas (p. ej., en la tioridazina) producen sedación moderada, más efectos autónomos y trastornos motores extra piramidales leves.
•Las cadenas laterales piperazínicas (corno flufenazina) producen sedación escasa, efectos leves autónomos y trastornos motores extra piramidales intensos.

Tioxantinas y Butirofenonas
Estos dos grupos de compuestos tienen un perfil similar al grupo de las fenotiazinas piperazínicas, con escasa sedación, efectos autónomos leves y trastornos motores importantes.
•El flupentixol es una tioxantina.
•El haloperidol es una butirofenona.

Neurolépticos atípicos
Los fármacos que tienen acción antipsicótica pero que producen efectos adversos motores menos intensos se denominan “atípicos”.

La clozapina tiene efectos bloqueantes de la 5-HT, α-adrenérgicos y de la histamina. Tiene una mínima actividad antidopaminérgica central, por lo cual produce pocos efectos adversos extra piramidales. El principal riesgo de su utilización es la agranulocitosis y que los pacientes necesitan controles estrictos. Es particularmente útil en aquéllos que son refractarios a los antipsicóticos clásicos o en los que presentan efectos colaterales graves.

Otros fármacos que están adquiriendo popularidad debido a su perfil favorable de efectos adversos incluyen:
•Risperidona.
•Olanzapina.
•Quetiapina.
•Amisulprida.

Perfil global de efectos adversos de los neurolépticos
A pesar de que los efectos autónomos, endocrinos, conductuales y motores se explican por las alteraciones evidentes que causan en la función del transmisor, existen otros efectos:
•Respuesta tóxica. Agranulocitosis por depresión tóxica de la médula ósea, particularmente con la clozapina. La ictericia colestásica aparece en el 2-4% de los pacientes. Los exantemas cutáneos se observan en el 5% de los casos.
•Problemas oculares. Clorpromazina y Tioridazina causan depósitos en la córnea y el cristalino.
•Síndrome neuroléptico maligno. Una respuesta idiopática caracterizada por fiebre, alteraciones motoras extra piramidales, rigidez muscular y coma.

FUENTE
- Lo esencial en Sistema Nervioso, Segunda Edición por Charles Briar, Daniel Lasserson, Carolyn Gabriel y Basil Sharrack. Editorial Elsevier.


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domingo, 21 de febrero de 2010

GENERICO: Asenapina

La Asenapina es un antipsicótico. En pacientes ancianos, puede aumentar el riesgo de muerte cuando se utiliza para tratar problemas mentales causados por demencias. La mayoría de las muertes estuvieron vinculadas a problemas del corazón o a una infección. La Asenapina no está aprobada para tratar los problemas mentales causados por la demencia. Discuta cualquier pregunta o inquietud con su médico.

La Asenapina se utiliza para el tratamiento de la esquizofrenia. También se utiliza para tratar los episodios agudos maníacos o mixtos asociados con el trastorno bipolar (enfermedad maníaco-depresiva). También puede ser utilizado para otras condiciones según lo determine su médico.

La Asenapina es un antipsicótico atípico. Como funciona, no se conoce exactamente. Es posible que funcione mediante el bloqueo de ciertas sustancias en el cerebro.

NO utilice La Asenapina si:

* Usted es alérgico a cualquier ingrediente de asenapina.
* Usted tiene problemas graves de hígado, bajo nivel de potasio o magnesio, ritmo cardíaco lento, o una historia de latido irregular del corazón (incluyendo el síndrome de QT largo).
* Está tomando un anti arrítmico (por ejemplo, amiodarona, sotalol, procainamida, quinidina), ciertos medicamentos antipsicóticos (por ejemplo, ziprasidona), una fenotiazina (por ejemplo, tioridazina), o una quinolona (por ejemplo, moxifloxacina)

Contacte de inmediato a su médico o proveedor de atención médica si cualquiera de estas situaciones aplica para usted.

Antes de usar la Asenapina
Algunas condiciones médicas pueden interactuar con la Asenapina. Dígale a su médico o farmacéutico si usted tiene alguna condición médica, sobre todo si alguna de las siguientes, aplica a usted:

* Si está embarazada, planea quedar embarazada o está amamantando
* Si usted está tomando cualquier medicamento recetado o de venta libre, una preparación a base de hierbas o un suplemento dietético
* Si usted tiene alergias a medicamentos, alimentos u otras sustancias
* Si usted tiene diabetes o están en riesgo de diabetes (por ejemplo, con sobrepeso, con antecedentes familiares de diabetes)
* Si usted tiene un historial de problemas cardíacos (por ejemplo, latidos rápidos, lentos o irregulares; insuficiencia cardíaca, cardiopatía isquémica), reciente ataque al corazón, presión arterial baja, problemas vasculares, accidente cerebro vascular o niveles bajos de glóbulos blancos
* Si usted tiene un historial de problemas hepáticos, síndrome neuroléptico maligno (SNM), convulsiones, pensamientos o intentos de suicidio o abuso o dependencia del alcohol
* Si usted tiene enfermedad de Alzheimer, demencia, enfermedad de Parkinson, o problemas de esófago (por ejemplo, dificultad para tragar)
* Si está deshidratado, tiene un bajo volumen de sangre, bebe alcohol, o estará expuesto a muy altas o muy bajas temperaturas
* Si ha tenido niveles altos de prolactina en la sangre o antecedentes de ciertos tipos de cáncer (mama, páncreas, hipófisis, cerebro), o si corre el riesgo de cáncer de mama
* Si usted está tomando un medicamento para tratar la presión arterial alta
* Si usted nunca ha tomado un medicamento antipsicótico antes. Usted puede ser más propenso a experimentar mareos al estar sentado o de pie.

Algunos medicamentos pudieran interactuar con la Asenapina.
Dígale a su médico si está tomando otros medicamentos, especialmente cualquiera de los siguientes:

* Antiarrítmicos (por ejemplo, amiodarona, procainamida, quinidina, sotalol), otros medicamentos antipsicóticos (por ejemplo, ziprasidona), fenotiazinas (por ejemplo, tioridazina), quinolonas (por ejemplo, gatifloxacina, moxifloxacina), porque el riesgo de latido irregular del corazón puede incrementarse
* Fluvoxamina, ya que puede aumentar el riesgo de los efectos secundarios de la Asenapina
* Anti colinérgicos (por ejemplo Escopolamina,) o Paroxetina, porque el riesgo de sus efectos secundarios pueden aumentar con la Asenapina

Esta puede que no sea una lista completa de todas las interacciones que pueden ocurrir. Pregunte a su médico si la Asenapina puede interactuar con otros medicamentos que usted toma. Consulte con su médico antes de iniciar, detener o cambiar la dosis de cualquier medicamento.

Cómo utilizar la Asenapina:
Utilice Asenapina como lo recete su médico. Revise la etiqueta del medicamento para las instrucciones de dosificación exacta.

* Lave y séquese completamente las manos antes de tomar la Asenapina. No manipule los comprimidos con las manos mojadas o húmedas.
* No retire la tableta del paquete de tabletas hasta que esté listo para tomar la Asenapina. Tome la tableta inmediatamente después de abrir la lamina. No guarde la tableta que sacó para uso futuro.
* Para sacar la Asenapina del paquete de tabletas, presione firmemente y mantenga pulsado el botón con el pulgar, entonces retire la tableta a consumir del paquete de tabletas. Levante la lengüeta de color y retire suavemente la tableta. No presione la tableta a través del paquete de tabletas. No corte o rompa el paquete de tabletas.
* No ingiera, triture ni mastique las tabletas sublinguales. Coloque la tableta bajo la lengua y permita que se disuelva lentamente. No coma, beba, ni fume mientras se disuelve la tableta.
* No coma ni beba nada durante 10 minutos después de tomar la Asenapina.
* Después de tomar su dosis, deslice el paquete restante de tabletas en el envase, hasta que haga clic.
* Tome la Asenapina a la misma hora de cada día lo cual le ayudará a acordarse de tomarla.
* Tome la Asenapina en un horario regular para obtener el mayor beneficio de ella.
* Continúe con la Asenapina aunque se sienta bien. No falle ninguna dosis.
* Si olvida una dosis de la Asenapina, tómela tan pronto como sea posible. Si es casi la hora de su próxima dosis, omita la dosis olvidada y vuelva a su horario regular. No tome 2 dosis a la vez.

Consulte con su médico cualquier pregunta que usted pueda tener acerca de cómo utilizar la Asenapina.

Información de seguridad importante:

* La Asenapina puede causar somnolencia, mareos o aturdimiento. Estos efectos pueden ser peores si se la toma con alcohol o ciertos medicamentos. Utilice Asenapina con precaución. No conduzca o realice otras tareas que posiblemente sean inseguras hasta que usted sepa cómo reacciona ante ella.
* No beba alcohol mientras esté tomando la Asenapina.
* La Asenapina puede causar mareos, aturdimiento o sensación de desmayo; el alcohol, tiempo caluroso, ejercicio, o fiebre pueden aumentar estos efectos. Para evitarlos, siéntese o póngase de pie lentamente, especialmente en la mañana. Siéntese o acuéstese a la primera señal de cualquiera de estos efectos.
* No se acalore en exceso en el tiempo caluroso o mientras esté activo ya que pudiera sufrir un golpe de calor.
* Tenga cuidado de no deshidratarse, mientras esté tomando la Asenapina.
* La Asenapina puede aumentar su riesgo de desarrollar diabetes o aumentar los niveles de azúcar en la sangre. Un alto nivel de azúcar en la sangre puede hacerle sentir confusión, somnolencia, o sed. También puede hacerlo sudar, respirar más rápido, o tener un aliento con olor a frutas. Si aparecen estos síntomas, informe a su médico de inmediato.
* Los pacientes con diabetes deben comprobar sus niveles de azúcar en la sangre. Deben preguntar a su médico antes de cambiar la dosis del medicamento para la diabetes.
* La Asenapina puede disminuir la capacidad de su cuerpo para combatir infecciones. Evite el contacto con personas que tengan resfriados o infecciones. Dígale a su médico si nota signos de infección como fiebre, dolor de garganta, sarpullido, o escalofríos.
* El síndrome neuroléptico maligno (NMS) es un síndrome potencialmente mortal que puede ser causado por la Asenapina. Los síntomas pueden incluir fiebre, rigidez muscular, confusión, alteraciones del pensamiento, latido rápido del corazón o irregular, y la sudoración. Contacte con su médico inmediatamente si usted tiene cualquiera de estos síntomas.
* Algunos pacientes que toman La Asenapina pueden desarrollar movimientos de los músculos que no pueden controlar. Esto es más probable que ocurra en pacientes ancianos, especialmente mujeres. La probabilidad de que esto ocurra o que se convierta en permanente es mayor en aquellos que toman la Asenapina en dosis altas o durante mucho tiempo. Los problemas musculares también pueden ocurrir después del tratamiento a corto plazo con dosis bajas. Dígale a su médico si usted tiene problemas musculares con los brazos, piernas, o la lengua, cara, boca o la mandíbula (por ejemplo, la lengua colgando fuera, jadeo de las mejillas, boca fruncida, movimientos de masticación), mientras esté tomando la Asenapina.
* La Asenapina puede aumentar la cantidad de ciertas hormonas (prolactina) en su sangre. Los síntomas pueden incluir agrandamiento de las mamas, pérdida de la menstruación, disminución de la capacidad sexual, o secreción del pezón. Contacte con su médico inmediatamente si usted experimenta cualquiera de estos síntomas.
* Mientras se utiliza la asenapina se pueden realizar pruebas de laboratorio, incluyendo un recuento sanguíneo completo, niveles de electrolitos, o los niveles de azúcar en sangre en ayunas. Estas pruebas pueden utilizarse para controlar su estado o detectar efectos secundarios. Asegúrese de cumplir con todas las citas médicas y de laboratorio.
* Use la Asenapina con precaución en los ancianos, ya que pueden ser más sensibles a sus efectos, especialmente en los movimientos musculares incontrolados o mareos al estar sentados o de pie.
* La Asenapina debe utilizarse con extrema precaución en los niños. Su seguridad y eficacia en niños no ha sido confirmada.
* Embarazo y lactancia materna: Si queda embarazada, consulte a su médico. Necesitará discutir los beneficios y riesgos del uso de la Asenapina mientras está embarazada. No se sabe si la Asenapina puede encontrarse en la leche materna. No amamante cuando esté tomando la Asenapina.

Posibles efectos secundarios de la Asenapina:

Todos los medicamentos pueden causar efectos secundarios, pero muchas personas no los tienen, o los tienen con una menor intensidad. Consulte con su médico si cualquiera de estos efectos más comunes persisten o se vuelven molestos:

-Disminución de la sensibilidad alrededor de la boca, mareo, somnolencia, sequedad de boca, dolor de cabeza, aumento del apetito, aumento de la producción de saliva, indigestión, dolores en las articulaciones, alteraciones del gusto, cansancio, dificultad para dormir, dolor de estómago, vómitos, aumento de peso.

Si alguno de los siguientes efectos secundarios graves se producen, Busque atención médica de inmediato:

- reacciones alérgicas graves (erupción cutánea, urticaria, picazón, dificultad para respirar, opresión en el pecho, hinchazón de la boca, cara, labios o lengua), cambio en la cantidad de orina producida, desmayo o pérdida de conciencia, latidos cardíacos irregulares, rápidos, lentos, sensación de inquietud o incapacidad para permanecer sentado, fiebre, escalofríos o dolor de garganta, dolor muscular, debilidad o rigidez, aparición de cambios mentales o empeoramiento o cambios de humor (por ejemplo, agresividad, agitación, depresión, ansiedad severa), convulsiones; pensamientos o acciones suicidas, síntomas de azúcar en la sangre (por ejemplo, aumento de la sed, hambre, micción, confusión, enrojecimiento, respiración rápida, aliento con olor a frutas, debilidad), dificultad para tragar, movimientos musculares incontrolables (por ejemplo, de los brazos, las piernas, lengua, mandíbula, o las mejillas, temblores, contracciones nerviosas), sudoración inusual.

Esta no es una lista completa de los efectos secundarios que pueden ocurrir. Si usted tiene preguntas acerca de los efectos secundarios, consulte con su proveedor de cuidado de la salud. Llame a su médico para obtener consejos médicos sobre los efectos secundarios. Usted puede reportar efectos secundarios a la FDA al 1-800-FDA-1088. Usted también puede reportar efectos secundarios en http://www.fda.gov/medwatch.

Fuente consultada:
(texto en inglés, traducción cortesía de Servicios Virtuales SV, CA)


La información incluida en el área de Medicamentos está dirigida a profesionales de la salud principalmente, con el fin de brindar la mayor información necesaria para un uso adecuado de los medicamentos.
No recomendamos que sea leída por no profesionales.




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